Por qué es importante la marcha #NiUnaMenos

Hay tantas realidades que desconocemos. Muchas, nos las tapan y otras, pedimos que nos las tapen. Aunque a veces, son tan pesadas que no se puede no verlas. Quiebran todo, nos hacen dar cuenta de que aquel no es ajeno a “mí”, que su realidad no es otra, sino que “estoy” inmersa en ella. Cuando se dejan ver, asustan. Se camina tranquilo, hasta que se ven. Claro, la única manera de estar tranquilo en un mundo que no para ni para dormir, es no viendo. Entonces, cuando empezás a ver, te das cuenta que no podés dejar a un lado aquello que estás viendo, porque aunque lo hagas, va seguir pasando, y peor, te convertís en la razón para que siga sucediendo. Lo importante es qué hacés cuando lo ves.

Todos los días, todo el tiempo, me llueven imágenes atroces, ninguna ficticia. Hoy, por motivo de la marcha y por ya no aguantar más, las imágenes son de mujeres maltratadas, desaparecidas, asesinadas. Veo una chica con sida, porque nadie le enseñó cómo prevenirlo, porque es un tema de “putas”. Veo una mujer que murió por un aborto mal realizado, y una que morirá en unas horas, por el mismo motivo, por su clase social y porque el niño por nacer tiene derechos. Veo una mujer que salió tarde del trabajo y la muy desubicada, se puso una falda corta, cómo para no pervertir a ese buen hombre… pero también veo a una chica que vuelve del boliche, aterrada, que no quiere pasar por esa misma situación. Veo una nena, nena porque tenía quince, que volvía de la escuela, pero que nunca volvió porque unos tipos, respaldados por la policía, se la llevaron para que un gil nuevo se la coja todos los días, como si fuese nada más que un cuerpo, como si la plata puede darte tal derecho. Veo a una mina que quiere irse de esa casa infernal, donde uno cree que ella es su pertenencia, pero no puede porque no tiene un peso y los políticos no la ayudan. Veo cómo un hombre cree que puede tocar a una chica sin su permiso, porque es “natural del hombre hacer eso”. Veo cómo una mujer es violada porque ella es un objeto, ¿qué? ¿No viste ese programa? ¡Somos carne! ¡Carne muerta! Carne muerta, que puede colgarse de un gancho, uno alto, para que se vea el culo, todo el culo, ante todas esas cámaras y en todas esas páginas de revista. Carne a la que nunca se le tuvo respeto, por lo que un piropo no le hace nada.

Todo esto que veo, lo veo en mí, en mi hermana menor, en todo grupo violentado, vulnerable ante la dominación que parece indestructible, en todo grupo invisible para los intereses del estado. Con aquello que vi, que veo, voy a ir con la brasa ardiendo en el pecho, para no sólo no verlo más, sino para que deje de pasar, de pasarnos. Con todo esto voy a la marcha, esperando que se plantee un cambio de pensamiento, que se ataque a la raíz del problema.

Melina Mendoza

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