De primaveras fúnebres.

¡Poeta, vas a quedar calvo!
Buscás arrancarle
los pétalos no marchitos
a la cotidianeidad
y así,
hacer un ramo todo poesía,
pero,
¿cómo hacerlo,
mientras se está siendo
deshojado por otros?
Se avecinan vientos
que hacen promesas descoloridas.

El tiempo,
verdugo que no se encapucha,
te echa su aliento en la nuca.
Tic tac, tic tac.
Se te erizó la piel.
No elegiste qué papel interpretar,
y te desespera saber
que el telón está por partirse en dos.

Va cambiando todavía la estación,
El sol todavía no se apagó,
Las flores todavía albergan a las abejas.
Sin embargo,
Hay tanto oxígeno en tu cuerpo,
como incertidumbre.

Tranquilo,
para cuando cesen los aplausos
y la tierra
se preste a tu reposo,
ya habrás dominado todo lienzo
y aprenderás a florecer por tu cuenta.

(La verdadera salvación de la carne,
sin recetas a base de versículos)

Melina Mendoza

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